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El 21 de enero de 2012 se celebró un acto en Tarragona para conmemorar los 100 años de Leandro Saún Rafales. Histórico militante del PSUC, Leandro no ha sido uno de los grandes personajes de la historia, sino una persona que, como cientos de españoles, tuvieron que luchar en la guerra civil, soportaron el ataque de las tropas franquistas mientras se veían forzados al exilio y fueron encerrados en los campos de concentración franceses. Su historia, ya de por sí peculiar durante la guerra civil española, tomó un rumbo diferente cuando salió delcampo de Argeles Sur Mer. Leandro fue obligado a trabajar en una compañía Todt, donde fue sometido a largas horas de duro trabajo. Después contactó con miembros del Partido Comunista y comenzó a desarrollar una intensa lucha contra el nazismo. 

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Leandro Saún

En 1943 fue enviado a España para, en un principio, colaborar en la organización política clandestina en Andalucía. Por azares del destino acabó en Zaragoza, donde fue un destacado dirigente político y llegó a organizar la UNE en Zaragoza, Navarra y La Rioja. Después de ser delatado, fue detenido, torturado durante 9 días en la comisaría de Vigilancia de Zaragoza y después conducido a la Prisión Provincial de Zaragoza, también conocida como cárcel de Torrero. Allí pasó varios meses, hasta que a mediados de 1945 fue trasladado a Tarragona. Una vez allí fue sometido a un juicio sumarísimo y condenado a pena de muerte. Durante 4 años, Leandro permaneció aislado en una celda de la Prisión Provincial de Tarragona (cárcel de Pilatos). En 1949 la pena de muerte fue conmutada por la de 30 años de reclusión. Después de 12 años de cárcel, en 1945 fue puesto en libertad. A su salida de prisión intentó organizar su familia, junto con su compañera y esposa Carmen Casas, y juntos continuaron luchando en la clandestinidad por la libertad, convirtiéndose en unos referentes en la lucha antifranquista en Tarragona.
Leandro ha recibido varios homenajes a lo largo de la democracia por el papel que jugó durante la dictadura, pero quizá, este último sea el más emotivo y especial tanto para él como para sus compañeros. Matias Vives, su familia y muchos compañeros del partido estuvieron el día 21 junto a Leandro para reconocerle públicamente su labor, su lucha y para transmitirle su cariño y amistad. Leandro, a sus 100 años sigue manteniendo una energía inusual y aunque ahora la memoria comience a fallarle, sigue siendo historia viva del siglo XX.
Categories: Memoria histórica

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